La realización de estos relojes, así como las brújulas y mapas Girosur, surgen del deseo de reconstruir la orientación natural que nos da la región a la que pertenecemos. Utilizando el giro que armoniza con el hemisferio. Resaltando la importancia del Sur para cambiar la mirada y no medirnos más por los ojos de otros, tanto económica como culturalmente.

En este sentido, nos encontramos más que desnorteados, desurados. Hemos perdido la pertenencia al Sur, nuestro polo energético.

Observando los antiguos relojes solares, vemos que su giro es opuesto, según el hemisferio en que nos encontremos. Sucede lo mismo con el giro que producen los líquidos al ser vertidos y con las corrientes marinas. Tambien este fenómeno lo podemos ver en la estructura de crecimiento de las plantas.

No es casual que las diferentes culturas nativas del Sur, en la mayoría de sus ceremonias, practiquen este giro. Entretanto, los nativos del Norte lo hacen en sentido contrario. Este giro se corresponde con nuestro sentido natural de orientación y la fluidez de la energía en el hemisferio.

De igual manera, las culturas originarias, ubican al Sur arriba. Poner al norte arriba como única posibilidad es parte de una estructura de dominación.

Es de gran apoyo en este trabajo, la visión de Joaquín Torres García y la escuela de Arte Constructivo. Tomando la referencia de su mapa (1946) para continuar en la misma dirección. J.T.G. nos dejó su frase: ?Nuestro Norte es el Sur?. Hoy queremos dar un paso más y decir: ?Nuestro Sur es el Sur?.

Para darle a los antepasados a los antepasados de esta Tierra el lugar que tienen en la formación de nuestra identidad. En este sentido valoramos a José Artigas como un representante de las culturas originarias; el Oberakarai; el ser que resplandece; el guerrero de la sabiduría.

Es de esencial importancia en la cosmovisión de los pueblos del Sur, la constelación de la Cruz del Sur su sagrada proporción. En estas estrellas los antepasados detuvieron su mirada, construyendo la visión de su mundo. Un ejemplo de esto es la cruz cuadrada, la representación del Tawantisuyo.

La escalera o chacana que construye la cruz cuadrada, toma su proporcionalidad de la Cruz del Sur. Componiendo un cuadrado con el brazo corto de la cruz, el brazo largo resulta ser su diagonal. Esta relación del lado del cuadrado y su diagonal nos da la proporción sagrada, base del sistema geométrico y de medidas del Mundo Andino.

Un ejemplo más, por ser de esta región, la ?huella del ñandú?, del pueblo que hoy llamamos Charrúa y del que no sabemos su nombre originario. Este símbolo representa a la Cruz del Sur y su proporcionalidad. Cuentan que en su último vuelo, el abuelo Berá, el Ñanduguasú, dejó su huella en el cielo líquido para guiar al pueblo Charrúa en el camino de la vida.

Incluimos también uno de los antiguos nombres del pueblo de Tule de Kunayala, de esta tierra que hoy llamamos América.

América = Abia Yala
Abia = verde. Yala = Tierra
Tierra verde = Madre Vida

Sentimos la necesidad de poner nuestro hacer en concordancia con la Madre Tierra, con el deseo de que el giro como forma energética, reactive la memoria.

Queremos reconocer en la diversidad cultural que nos conforma, el mismo principio, la memoria original, el respeto por la vida.

Es nuestro sueño que estos trabajos puedan servir para la integración regional de nuestros pueblos, como un valor de identidad cultural que nos una y ayude a vivir en el ?Tiempo del Sur?.

El giro que armoniza.

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  • Publicado el: 26/05/2013
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